LA SOMBRA DEL NOGAL
Lo mejor del final de un proceso electoral es la intensidad comunicativa en la diversidad de medios posibles para entender el resultado colectivo que, finalmente, queda de manifiesto con el deseado escrutinio de votos. Ese tren de análisis infinito donde parece que en cualquier momento va a saltar tu nombre para explicar por qué has votado a quien has votado. Tal vez por eso nos mantenemos en ciertos mantras que nos dan la antítesis ya no sólo de la ejecución democrática, sino del error de fondo sobre eso de la voluntad popular. Como tal, reconozcamos que una parte demasiado importante del posible electorado decide por inmensidad de razones no acercarse a las urnas. Y aunque todos quieren pensar que eran de los suyos, en verdad de quienes son es precisamente del resto de la sociedad votante que no ha sabido convencer de la importancia de votar. Pero la democracia está para eso, para ejercerla y asumirla como bien pueda o quiera cada uno. Tal vez, ese casi 40% de media que no ha ...