INTENCIONALIDADES MANIFIESTAS
Vivimos en una pericia visual donde ya no necesitamos abrir la ventana para ver si llueve. Reasignamos nuestra capacidad de saber y entender a los portadores de información masiva que nos marcan, ya sin disimulo, la reacción que debemos tener ante lo que acontece. Reordenamos nuestra experiencia de acuerdo a lo que nos cuentan y esperamos plácidamente al totem partidario para seguir argumentando nuestro pequeño universo personal. Decía el filósofo de la diferencia, Jaques Derriba que “lo relevante en la mentira no es nunca su contenido, sino la intencionalidad del que miente” . Y si repasamos con sinceridad la crónica del relato público, el resumen deconstructivo queda reflejado en el empeño de ganar la reseña en el tabloide digital de nuestra actualidad. Es por ello que el número de engaños pasa casi desapercibido en ese afán por cautivar la intención de los sentimientos, por aquello de llevar a la opinión pública al redil de la conmoción como estrategia de convicción. Pasamos...