EL LENGUAJE QUE DECIDE LOS DERECHOS
Hay expresiones que no describen la realidad, sino que la construyen. Y una de ellas es esa “Prioridad nacional” de la que tanto se ha hablado en estos días de acuerdos programáticos y de gobiernos. A primera vista suena razonable, incluso administrativamente. Una expresión que habla de ordenar recursos y atender primero a quienes “pertenecen”. Pero basta rascar un poco para descubrir que no estamos ante un criterio técnico, sino ante una forma de redefinir quién cuenta y quién queda fuera. El término ha regresado al debate político con una ambigüedad calculada. Se presenta como una fórmula de gestión, con el centro en el arraigo, en la contribución o el tiempo de residencia. Pero en su núcleo encierra una idea más antigua y más inquietante: que el acceso a derechos puede depender del origen. No es una novedad. La expresión hunde sus raíces en la tradición de la extrema derecha europea, donde sirvió para justificar políticas de exclusión bajo el principio de “los nacionales ...