TURBULENCIAS MEDIOAMBIENTALES
Decía el filósofo y polímata Aristóteles que “las turbulencias de los demagogos derriban los gobiernos democráticos”. Y es que el ruidoso desorden en las posiciones públicas de nuestro tiempo parecen estar dirigidas hacia un torbellino de embustes para abatir la fragilidad de esta sociedad actual. Hace ya demasiado tiempo que la crítica exigente sobre los hechos se ha quedado atrás para envalentonar el reproche continuado hacia el sentimiento de los diferentes y proseguir la moralina de las verdades absolutas. La oposición hacia las acciones ya no fecunda en alternativas para otras formas de gestionar. Muy al contrario, nos encontramos en una negación del otro por sí mismo y en la ofensa demagógica hacia quienes escuchamos. Hemos perdido el debate de los proyectos y sus conceptos para enmarañarnos entre traidores y felones que siempre acechan entre las dos bandas. Y en medio de ese motín ideológico tan simplista, reconozcamos que hemos declinado ante la esperanza de trabajar por...