SILENCIO
Decía Safo de Lesbos, la décima musa de Platón, que "con cólera nada conviene más que el silencio". Ciertamente, la prudencia de la poesía lírica quedó en la rima extemporánea para estos tiempos tan recalcitrantes de excesos y corajes. A pesar de encontrar siempre esa equidistancia absurda sobre lo peor de nosotros mismos, el resultado reafirma el extremismo en forma y fondo. Cada día se convierte en una oportunidad para doblegar la racionalidad del escrutinio público y enquistarlo con el insulto per se y la violencia dialéctica, tan entronada en nuestro país. Será por eso que los problemas y las preocupaciones públicas van pasando por las manos de nuestros representantes como monedas de cambio ante las campañas electorales tan infinitamente desgastadas del interés social. Sin embargo, esta atrayente actitud que nos desprende tácticamente de nuestra misión colectiva forma parte del interés de algunos por el afán de desmovilizar la función más importante de las sociedade...