ENTRE TRIBUNALES Y TRINCHERAS
La democracia no suele romperse de golpe. Rara vez cae con estruendo. A menudo se desgasta lentamente entre sospechas interesadas, titulares apresurados y una erosión constante de la confianza pública. Es lo que la ciencia política señala sobre los golpes no tradicionales. En España, una de las fronteras más delicadas y decisivas para la salud democrática sigue siendo la que separa la justicia de la política. Y es ahí donde el ruido ocupa el espacio de las garantías. La tensión entre poderes es inherente a cualquier sistema democrático. Ya lo advertía Montesquieu al señalar que no hay libertad si el poder de juzgar no está separado del legislativo y del ejecutivo. Pero una cosa es la crítica legítima y otra convertir cada resolución judicial en una prolongación de la batalla partidista, dejando a la ciudadanía entre trincheras interesadas. La independencia judicial no es únicamente un debate corporativo sobre jueces y tribunales. En la teoría democrática moderna se considera una ...