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CUANDO LA VERDAD SE DISFRAZA DE MENTIRA

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  En la era del ruido y la polarización, el talento para contar parece haberse rendido ante la urgencia de provocar En una conversación entre Truman Capote y el periodista y escritor George Plimton en 1997, matizaba el primero que “Si uno cuenta la verdad con suficiente talento, la gente la confunde con una mentira.” Y aunque parezca una abrupta contradicción, la realidad efímera de nuestros relatos diarios alumbra esa inquietante reflexión de hace dos décadas.  Hace demasiado tiempo que buscamos cualquier cosa para simplificar los argumentos. Hemos aumentado tanto nuestra capacidad para embrutecer los mensajes y polarizar las razones que equiparamos nuestra verdad con el estercolero de la palabra mal sonante como premio popular a nuestro propio ego. Una relación delirante donde el lenguaje desmaquilla mucho postureo de parte y termina, si hace falta, en el grueso gruñido del enfado y el ruido social. Mientras tanto, descifrar los conflictos, arrebatar los datos con la lupa de...

MÍRALE A LOS OJOS

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  La semana se nos ha quedado con una melodía que podría apadrinar Bruce Springsteen con aquello de "Allí donde alguien lucha por su dignidad, por la igualdad, por ser libre... mírale a los ojos" . Una semana de cierto estupor y repudio en lo humano, y especialmente hiriente para una sociedad que todavía sigue sin vigilar la pupila de sus propios demonios. Sigue siendo más fácil deambular entre la risotada del contrario o la incredulidad del oportunista de turno para seguir dando lecciones de comportamientos y existencias varias. Mientras tanto, los hechos y la veracidad de nuestros propios comportamientos quedan orillados al veredicto de cualquiera que pase por ahí para no seguir en este destino que, nos guste o no, sigue siendo plural y colectivo. Centramos la atención de los hechos con cierto brillo couch é que tanto gusta en este país desde sus inicios de los ecos de salón hasta evolucionar a nuestro tiempo tan agotado de cronistas de corte y calle. Tanto es así que u...