EL CORAZÓN DE LA RAZÓN
Decía Eduardo Galeano que “el lenguaje que dice la verdad es el lenguaje sentipensante” y que las mejores personas son aquellas que son capaces de pensar sintiendo y sentir pensando. Un concepto tan alejado de nuestra realidad actual que parece extremar las diferencias entre la reflexión y las emociones para seguir diagnosticando nuestro futuro en ese dualismo crispante donde los puntos intermedios agonizan en la razón y olvidan el corazón. Algo que no se ha producido de un día para otro porque, desgraciadamente, llevamos digiriendo demasiada cicuta deshumanista para darle sentido a esta espiral silenciosa tan indigente de justicia y verdad. Reconozcamos que el discurso público internacional promueve demasiados afectos grupales donde es difícil razonar las situaciones para entender los contextos. Conseguimos agrietar nuestra propia racionalidad desbancando al adversario por el simple hecho de existir y para depurar de nuestras referencias al contrario de parte. A diferencia de...