EL SILENCIO PERDIDO
Decía Antonio Machado que “ Si cada español hablase de lo que entiende, y de nada más, habría un gran silencio que podríamos aprovechar para el estudio y la reflexión”. Y hay que reconocer que en esta actualidad tan estúpidamente ruidosa podríamos abrir un gran tiempo de reflexión y sabiduría personal. Pero también es cierto que generalizar de esta forma tampoco nos deja una realidad tan verificable. Es verdad que consumimos mucha información excesivamente líquida, donde las certezas quedan enmascaradas entre epítetos por dar honra de verdad a aquello que siempre interesa sect a riamente. Y si, además, se han multiplicado los multiexpertos de todo, la reflexión y estudio nos queda demasiado menguado para saber y entender. Regalamos nuestra esperanza certera a cualquier titular que consigue el clickbait sensiblero de nuestra cuerda, premiando la desinformación objetiva o, lo que es peor, nuestra innata ignorancia. Somos capaces de refrendar demasiados delirios históricos por aqu...