ACTO PRIMERO
Tal vez cuando en 1964 Jean-Paul Sartre rechazó el Premio Nobel de Literatura lo hizo por aquello de que, como él mismo apuntaba, “el compromiso es un acto y no una palabra” . Tan acostumbrados que estamos al mensaje prestidigitador de demasiadas disculpas sociales, debería ser casi una obligación comenzar a poner el punto de nuestra propia responsabilidad en nuestros hechos y en los actos de los demás. Dando por perdida la batalla aquella de que saldríamos mejores tras esa inesquivable pandemia que sigue a nuestra sombra, y sabiendo que para ello tampoco hemos tenido un buen ejemplo representativo, reconozcamos que parte de nuestras penurias se quedan enmarañadas en los prototipos especulativos de la política actual. Durante estas semanas hemos recibido todo tipo de denuncias sobre la situación de nuestras personas mayores, con eslóganes sobre nuestro compromiso con aquellos que nos preceden en edad y vida y las migajas que les da el sistema que vivimos. Llenamos de indignación...