POR LO QUE FUERON, SOMOS
Un año más nos quedamos con ese sabor rumiante tras rememorar una nueva jornada del 8M que siempre desborda objetivos y aprieta conciencias. Nunca entenderé ese trabajo incansable para destripar algo que forma parte de nuestra propia historia y siempre arropada por la justicia social. El feminismo ha tenido siempre la virtud de eternizar la memoria de la proporción mayoritaria de la sociedad y ha sabido anclarse a la conciencia plural de casi todas ellas. Pero como en otras facetas de la liza colectiva, la lucha de las mujeres tiene su baneo donde mostrar, una vez más, el aporte siempre polarizado de demasiados derechos. Gracias al compromiso de generaciones anteriores, podemos tener una posición mucho más efectiva y efectista que hace décadas. Sonroja la falta de memoria por parte de quienes siguen relatando la nostalgia de aquellas que, sin etiquetas, hicieron el trabajo de soportar un tiempo que sabía más a obligación y sumisión. Las mujeres que fueron nuestras abuelas o bisa...