LA FUERZA PÚBLICA Y LOS LÍMITES DE LA DEMOCRACIA
Durante estos últimos días hemos visto repetidas imágenes que desbordan ciertos límites de nuestra convivencia. Una persona que protesta en la calle, un cordón policial que avanza, una porra que golpea, una multitud que retrocede. Escenas que hemos visto en distintos países europeos y que, más allá de las circunstancias concretas de cada intervención, plantean la necesidad de reflexionar sobre la calidad de nuestras democracias y de cómo se ejerce la autoridad sin vulnerar los derechos que está llamada a proteger. Las recientes actuaciones policiales cuestionadas en España y las denuncias del uso excesivo de la fuerza durante las protestas en Francia, devuelven al primer plano una cuestión que no admite el simplismo como respuesta. Ningún Estado puede renunciar a garantizar la seguridad. Los agentes deben proteger a la ciudadanía, impedir las agresiones y actuar frente a la violencia. También tienen derecho a trabajar en condiciones que preserven su integridad. Pero esa responsab...