LA ÉTICA PERIODÍSTICA COMO ESENCIA DEMOCRÁTICA
En tiempos de ruido, cuando la información circula a una velocidad que desborda en muchas ocasiones la capacidad de verificación, conviene detenerse en una idea incómoda. No todo lo que se publica es periodismo. Y, sin embargo, casi todo lo que se consume como información termina influyendo en la forma en que entendemos el mundo. En ese terreno incierto, la ética periodística deja de ser un asunto interno de la profesión para convertirse en una cuestión profundamente pública. El periodismo no nació para llenar espacios ni para alimentar titulares fugaces. Surgió como una forma de mediación entre los hechos y la ciudadanía, como un ejercicio de responsabilidad frente a una realidad cada vez más compleja. Walter Lippmann entendió pronto que las sociedades modernas necesitaban algo más que información en bruto. Necesitaban profesionales capaces de ordenar el caos, de distinguir lo relevante de lo accesorio, de ofrecer contexto donde otros solo ofrecían estridencia interesada. S...