VOCES QUE SE APAGAN
El reciente fallecimiento del filósofo alemán Jürgen Habermas , a los 96 años, debería invitarnos a algo más que a un homenaje académico. Debería recordarnos hasta qué punto las sociedades democráticas dependen también de quienes analizan críticamente sus fundamentos. Cuando desaparecen esas voces, no solo perdemos una obra intelectual, perdemos parte del horizonte moral desde el que discutimos lo que es justo o legítimo. La filosofía suele parecer un ejercicio distante, reservado a universidades y bibliotecas. Pero en realidad forma parte de la arquitectura invisible de la vida pública. En el caso de Habermas, esa arquitectura tenía un pilar claro: la convicción de que la democracia no se sostiene únicamente en las instituciones, sino en la calidad de la conversación pública que las legitima. En una de sus obras centrales, Facticidad y validez , el pensador alemán explicó que todo orden político vive en tensión entre dos dimensiones. Por un lado, el poder que se impone com...