LA POLÍTICA DE LOS MENSAJES FÁCILES
Vivimos rodeados de palabras. Llegan desde las pantallas, los teléfonos, los periódicos, las radios, las redes sociales. Nos despiertan con ellas y nos acostamos con ellas. Palabras que informan, que convencen, que manipulan, que indignan, que prometen. Palabras que cada día parecen tener menos tiempo para ser leídas y demasiado poder para no ser comprendidas. Los datos de PISA sobre comprensión lectora forman parte de esa realidad. Sus cifras ofrecen una señal sobre una capacidad que resulta mucho más importante de lo que solemos reconocer. Comprender un texto no consiste únicamente en descifrar las palabras. Significa seguir un razonamiento, distinguir una evidencia de una opinión, relacionar informaciones, descubrir contradicciones y entender también aquello que no aparece escrito. Quizá por eso la lectura tenga una dimensión política que a menudo olvidamos. Mientras la realidad se vuelve más compleja, el lenguaje con el que intentamos explicarla se hace cada vez más pequeño. ...