LA INCLINACIÓN DEL CORAZÓN
Como decía Isabel Allende en su libro De amor y de sombra, “ Sólo tendréis el presente. No perdáis energía llorando por el ayer o soñando con el mañana”. Si nos servía para entender la década de los 80, nos debería interesar a esta vigésima década de un siglo XXI que replica a demasiados presentes para evaluar excesos pasados y, especialmente, inciertos futuros. Reconozcamos que la política que nos representa juega excesivamente con lo venidero para ensimismar el aliento de quienes necesitan correr para cambiar la voluntad democrática por sus propios deseos. Una estrategia que nos debería dar que pensar a todos los que abarcamos el presente como la única realidad propia. Es cierto que nuestra política juega en exceso a promesas manidas para, en la mayoría de las ocasiones, abandonarlas al albur del ceñudo presente que justifica l a s desmesuras del ladino de turno. Esta decepción no sería tal si fué se mos conscientes de la necesidad de saber más de nuestro hoy y desdib...