EL FRÁGIL HILO DEL TIEMPO
En este tiempo de regreso, donde iniciamos alguno de los interesantes compromisos veraniegos, deberíamos sumarnos a ese arte imperecedero de la lectura, esa que siempre enseña y recopila las herramientas para alcanzar algo de sabiduría personal. Y viendo el panorama relator de la vida pública, creo que es imprescindible un recitado tranquilo y pausado de esa ley de leyes que últimamente nadie se quita de la boca. Esa constitución del 78 que tantas esperanzas trajo y consiguió impensables consensos por aquello de construir una democracia tan ansiada socialmente. Fueron buenos tiempos para redirigir pasos acertados donde lo importante era más aplaudido que las interpretaciones de parte. Nos queda muy lejos esa etapa que parece tan lejana, pero que si la releemos supera con creces la pluralidad social y política que revuelve e indigna nuestro presente. Tanto es así que algunos protagonistas de aquel ciclo vital de nuestro país interpelan con prepotencia la intelectualidad constituc...