MÍRALE A LOS OJOS
La semana se nos ha quedado con una melodía que podría apadrinar Bruce Springsteen con aquello de "Allí donde alguien lucha por su dignidad, por la igualdad, por ser libre... mírale a los ojos" . Una semana de cierto estupor y repudio en lo humano, y especialmente hiriente para una sociedad que todavía sigue sin vigilar la pupila de sus propios demonios. Sigue siendo más fácil deambular entre la risotada del contrario o la incredulidad del oportunista de turno para seguir dando lecciones de comportamientos y existencias varias. Mientras tanto, los hechos y la veracidad de nuestros propios comportamientos quedan orillados al veredicto de cualquiera que pase por ahí para no seguir en este destino que, nos guste o no, sigue siendo plural y colectivo. Centramos la atención de los hechos con cierto brillo couch é que tanto gusta en este país desde sus inicios de los ecos de salón hasta evolucionar a nuestro tiempo tan agotado de cronistas de corte y calle. Tanto es así que u...