UN DEBATE PARA UN TUIT
Ya estamos en una nueva campaña electoral. Y nos han instalado, en algún momento, en ese permanente hartazgo con la dinámica democrática por aquello de la soberanía del pueblo. Nos molesta ese deber de decidir y conjugar las decisiones de todos y todas para este insaciante presente. Una estúpida paradoja que aprieta ese respeto por nuestro sistema político que parece ser despreciado con demasiada ligereza. Reconozcamos que somos ese país siempre inquietante de pasados donde nos cuesta dar un paso sin que aparezcan los zancadilleadores de turno para dejar demasiado polvo que solamente sabe a muletas. Tanto es así que en lugar de utilizar todos los medios comunicativos posibles para ofrecer información completa y verificada sobre cada uno de los hitos que protagonizarán la gestión imprescindible de los próximos años, nos privatizan los debates en condiciones encorsetadas donde en lugar de certificar hechos y propuestas, volvemos al garrotazo dialéctico, siempre vacío de valores im...