LA ESENCIA DE LA COLECTIVIDAD
Decía el senador y político Tácito que “desde el momento que tenemos inclinación hacia alguno, todo lo interpretamos en su favor”. Tampoco sería muy reprochable si mantuviéramos la esperanza del saber, del conocer y compartir. Siempre reordenamos nuestro equilibrio personal en la pertenencia a un lugar o un grupo. Somos capaces de orientar nuestras frágiles acciones hacia objetivos colectivos que tanto nos engrandecen en nuestro día a día. El problema de este quehacer está precisamente en la segunda consecuencia de las palabras de Tácito, las interpretaciones a favor de nuestras inclinaciones se convierten en la contrariedad y el rechazo por el contrario. Casi todo el mundo enmudece ante la falta de empatía entre los diferentes, entre los que piensan de forma meridianamente contraria y, desgraciadamente, el desprecio que resuena en la sociedad con cierto atisbo de odio como la guinda a tanto despropósito. Tanto es así que solamente hace falta una de las pocas denuncias falsas...