EL PODER DEL PANDILLAJE
Decía Jaume Perich, uno de los fundadores de la histórica revista Hermano Lobo, que “Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Al gobernante tampoco”. Y si miramos a nuestro alrededor podríamos decir que se acerca a esta endiablada actualidad, donde uno sabe como empieza la semana pero sin dar un duro a lo que pueda acontecer al final de ella. Hace tiempo que versiones politólogas y comunicacionales nos refrendan este mal fario en el que nos encontramos entre la libertad de expresión y opinión, la veracidad de los hechos o la polarización social. Y esta última, excesivamente manoseada, para justificar excesos de parte o respaldar al vocero idolatrado. Una excitante mala interpretación de derechos fundamentales que, como decía El Perich, a nadie le pasa nada ni por defecto ni por exceso. La semana ha concluido como el mejor argumento desde lo local hasta el ámbito de esa internacionalidad que empieza a doler...