UNA NAVIDAD CON INTENCIÓN EN UN MUNDO DE TENSIÓN
“Haz que esta Navidad se parezca más a ti: auténtica, imperfecta, pero llena de intención”. La frase, aparentemente íntima, resuena este año con una fuerza política y ética inesperada. Porque celebrar la Navidad en 2025 no es un gesto neutro. Lo hacemos en un mundo atravesado por guerras que no cesan, por democracias bajo presión y por una desigualdad que se normaliza mientras se envuelve en luces y consignas de consumo. La actualidad internacional no da tregua. Gaza sigue siendo una herida abierta ante la pasividad de buena parte de la comunidad internacional. Ucrania encara otro invierno marcado por la guerra y la fatiga diplomática. En Estados Unidos y en varios países europeos, el avance de discursos autoritarios y excluyentes ya no se disfraza: se presenta como alternativa política legítima, banalizando el odio y erosionando derechos conquistados durante décadas. Y de esta forma, la Navidad llega en un contexto incómodo, donde la tentación de mirar hacia otro lado compite con...