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Mostrando entradas de abril, 2017

BAILAD, BAILAD...MALDITOS.

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Foto: SaraMarFer Menuda semana de incertidumbre en las noticias y de vergüenza en las palabras. Sinceramente, creo que nos hemos acostumbrado a las mentiras infinitas de todos los días. Recibimos diariamente lecciones de estupidez para intentar entender la actualidad de tanto investigado, conversaciones pseudoprivadas, comentarios moralizantes y deseos de feliz descanso, que ya llegará mañana para volver a empezar. Creo que a los ciudadanos nos tratan como pobres danzantes del tiempo. Nuestra realidad, que siempre queda acotada al día a día, nos la presentan con una temporalidad infinita, sin prisas para las soluciones, desgastando cualquier esperanza. Los ciudadanos tenemos la obligación de cumplir miles de plazos, de aprovechar cada segundo para los deberes cotidianos, de correr para alcanzar algo de tiempo para mirar al cielo, aunque sea de vez en cuando… Mientras tanto, los responsables de nuestra representatividad alargan su espacio, sin necesidad de tiempos, a pesar de la pr

EL LAGO TORMENTOSO DEL PERIODISMO

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Un periódico local de Iowa, The Storm Lake, acaba de llevarse el premio Pulitzer a la serie de editoriales, arrebatando el galardón a una máquina del periodismo internacional como The Washington Post. El motivo es comprensible.  Cercanía de la información, defensa de lo local, denuncia de los problemas que están en la piel de sus lectores…y mucha narración de la historia cotidiana.  Los periodistas y el periodismo, llevamos lamentándonos más de una década de los problemas de esta profesión. Hemos llegado tarde a soluciones urgentes a partir del descrédito de muchas actuaciones de nuestra actividad periodística. Tal vez, nos hemos dedicado más a crear mucha opinión, y nos hemos olvidado de narrar las historias de nuestras calles, de nuestra gente, de nuestros lectores. Tras la relevancia alcanzada por unos cuantos compañeros que repiten sus bustos parlantes en casi todas las tertulias que existen a diario en las cadenas televisivas o radiofónicas, queda lejano el testimonio y la vivenc