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Mostrando entradas de septiembre, 2022

ENTRE HOJAS DE OTOÑO

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  Ya lo decía Albert Camus, “el otoño es la segunda primavera donde cada hoja es una flor”. Así deberíamos comenzar a caminar esta nueva estación que, como en todos los procesos cíclicos, repiten entrada en filas con sus propias sabidurías del pasado y los pronósticos de futuro. En total, tenemos unos meses por delante para sentarnos y observar plácidamente como caen las cosas por su propia iniciativa o esperar cabizbajos para darle una buena patada a lo primero que se encuentren nuestros pies. A estas alturas casi todos ya nos hemos metido en salsa con los logaritmos de la actualidad para reforzar ese ingrato posicionamiento sobre lo que nos seguirá limitando en nuestro pensar sin salir de esa comunidad tan virtualizada que nos alimenta cada mañana. Mientras los medios de comunicación estandarizan el mensaje, los responsables de la polarización tan populista de nuestro entorno saben de descontextualizar cualquier situación para llevarnos en andas al enfado social. Nada nuevo en nuest

LLEGANDO TARDE

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  Los ancianos somos nosotros, dentro de poco o de mucho tiempo, pero si seguimos pisando esta existencia, irremediablemente hasta ahí llegaremos. Eran unas palabras que me encontré hace unos días de una catequesis de 2015 impartida por el papa Francisco. Y debo reconocer que esta obviedad, como tantas otras que nos rodean en esta actualidad nuestra, nos sigue poniendo en el espejo de demasiadas frustraciones que alimentamos cada día. Y en esto llegó nuestro querido Mariano para decirnos que la gestión de las residencias de mayores deja mucho que desear. Como ocurre en todas las denuncias anónimas que se aúpan rápidamente en las redes sociales, el apoyo público es inmediato y ahí estamos compartiendo la delación que terminamos corporativizando todos. Y debo reconocer que escuchando a Mariano estalla la pasividad que parece atarnos en estos tiempos tan deteriorados de verdades y decrépitos de solidaridad. Llegar a los 80 años para tener que pegar un par de golpes en la mesa es bastante

DISONANCIAS COGNITIVAS EN EL MIRAR

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  Mientras nos encontrábamos distraídos con ese examen de recuperación, tan propio de cualquier septiembre, entre los espadas de nuestra política patria, nuestra actividad diaria lidiaba con el inicio del curso y las especulaciones numéricas de todo tipo para convencernos de todo lo malo que nos rodea. Hay que reconocer que, para una familia media, el final trimestral del verano es siempre un verdadero reto no sólo para el bolsillo, sino para reponer el control del tiempo y del trabajo. Tanto es así que algunos terminan pidiendo una incapacidad temporal ante tanto barullo insano de preocupaciones. Por su parte, la actualidad no ayuda en nada a reponer el orden mental entre tanta llamada de atención sobre esa carrera final del año donde algunos necesitan casi atarse a las navidades como un sálvese quien pueda. Y como no podía ser de otra manera, seguimos en ese punto de partida público donde nadie gana y dejando a la equidistancia social el veredicto de las verdades. Una evidencia so

TIEMPO PARA REGRESAR

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  El final del verano reaparece en los días expertos de existencia para organizar, nuevamente, esas agendas que saben más de tareas y menos de tiempo. Cada uno, mejor o peor, recupera ese ritmo estoico de la rutina con las metas que sirven de trampolín para editar un nuevo curso vital. Nos encanta terminar para comenzar, y aunque parezca obvio, en ese punto siempre está parte de nuestra redención diaria. Hemos tenido un verano excesivo en todos los aspectos, demasiado calor, demasiados incendios, demasiada inflación y, como siempre, demasiada palabrería. Pero a diferencia de otras ocasiones excesivas, debo reconocer que no han formado en demasía el epicentro de nuestro tiempo estival. La saturación informativa de otras etapas nos ha llevado a dejar de lado tanta insolencia para prestar más atención de aquellos encuentros perdidos durante la pandemia. Menos actualidad y más vitalidad. Posiblemente ha sido la mejor enseñanza de esta época que nos parece tan ingrata. Y como decía en mi