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Mostrando entradas de diciembre, 2025

UNA NAVIDAD CON INTENCIÓN EN UN MUNDO DE TENSIÓN

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 “Haz que esta Navidad se parezca más a ti: auténtica, imperfecta, pero llena de intención”. La frase, aparentemente íntima, resuena este año con una fuerza política y ética inesperada. Porque celebrar la Navidad en 2025 no es un gesto neutro. Lo hacemos en un mundo atravesado por guerras que no cesan, por democracias bajo presión y por una desigualdad que se normaliza mientras se envuelve en luces y consignas de consumo. La actualidad internacional no da tregua. Gaza sigue siendo una herida abierta ante la pasividad de buena parte de la comunidad internacional. Ucrania encara otro invierno marcado por la guerra y la fatiga diplomática. En Estados Unidos y en varios países europeos, el avance de discursos autoritarios y excluyentes ya no se disfraza: se presenta como alternativa política legítima, banalizando el odio y erosionando derechos conquistados durante décadas. Y de esta forma, la Navidad llega en un contexto incómodo, donde la tentación de mirar hacia otro lado compite con...

CUANDO EL PODER ECONÓMICO EMPUJA DEMASIADO

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  La última sacudida en el debate público no proviene de una crisis económica ni de un sobresalto institucional. Llega, más bien, desde un territorio menos visible pero mucho más persistente: la presión empresarial sobre la vida política. Las críticas que han surgido en los últimos meses han reabierto una conversación incómoda, pero imprescindible, sobre la influencia del poder económico en decisiones que deberían responder únicamente al interés general. No estamos ante un episodio aislado, sino ante una dinámica que erosiona lentamente la confianza ciudadana. Cuando determinados actores económicos condicionan agendas, interfieren en los procesos legislativos o se erigen en interlocutores privilegiados, la democracia pierde capacidad de respiración. La ciudadanía participa de forma regular en las urnas; algunos lobbies influyen a diario. Esa asimetría es, por sí sola, un riesgo estructural. Hace más de dos siglos, Thomas Jefferson advirtió —en una frase cuya autoría ha sido debatid...

LA CONSTITUCIÓN Y SU TERRITORIO

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 Cada 6 de diciembre solemos mirar hacia Madrid, hacia los grandes discursos institucionales, pero rara vez bajamos la mirada hasta el territorio donde la Constitución realmente respira: los ayuntamientos. Son ellos, con sus recursos limitados y su contacto directo con la ciudadanía, quienes ponen en marcha buena parte de los derechos que el texto constitucional reconoce. Y sin embargo, pocas veces se les menciona cuando hablamos del Día de la Constitución. La Constitución de 1978 dibujó un país descentralizado que confiaba en la autonomía municipal como pilar democrático. El artículo 140 proclama la garantía de la autonomía de los municipios, una frase breve que encierra una responsabilidad enorme: hacer efectivo el derecho a la vivienda, la igualdad, la participación vecinal o la cohesión social desde la escala más cercana a la vida cotidiana. Pero esa promesa choca a menudo con la realidad. Los ayuntamientos se encuentran atrapados entre las expectativas ciudadanas y un marco fi...

LA JUSTICIA EN PENUMBRA

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  Recuperando una de las reflexiones más lúcidas de Maria Ressa, periodista filipina galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2021, conviene recordar su advertencia: “Sin hechos, no hay verdad; sin verdad, no hay confianza; sin confianza, no hay democracia.” Tres pilares que sostienen ese eje inequívoco entre periodismo, ciudadanía y libertades públicas. Y, sin embargo, esta semana hemos asistido a una perturbación profunda de esa línea: en lugar de buscar certezas, buena parte del debate público se ha extraviado en el imperio de la especulación interesada. Hace tiempo que convertimos en sospechoso todo aquello que no encaja en nuestro propio marco ideológico, utilizándolo como prueba irrefutable de que “los otros” nos engañan. Es una estrategia corrosiva que nos aleja del respeto al discrepante y nos impide cuestionar nuestras propias certezas. En ese terreno fértil para la desconfianza, el país —como tantos otros— redobla la farándula del escarnio público, alimentada por quie...

CELEBRANDO LA IGNORANCIA

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 Ya advertía Carl Sagan en El mundo y sus demonios que “el embrutecimiento se hace más evidente en la lenta decadencia del contenido sustancial, en medios influyentes, en programaciones dirigidas al mínimo común denominador… pero sobre todo, en una especie de celebración de la ignorancia”. Aquel diagnóstico de 1995 podría incluso quedarse corto ante la circunstancia inquietante en la que hoy nos reconocemos, un espejo válido para casi cualquier ciudad o país. Hemos ido recortando el saber hasta reducirlo a expresiones veloces, desprovistas de criterio, que consumimos con desgana pero reproducimos con fervor. Rechazamos aquello que exige tiempo y reflexión, quizá porque preferimos el alivio inmediato a la responsabilidad de pensar. Sin reordenar lo que fuimos, difícilmente sabremos lo que hacemos. La necesidad de verdad en lo que vemos parece haberse supeditado a una fe acrítica en líderes que no elegimos por su capacidad de comprendernos, sino por la comodidad de dejarnos guiar, in...

LA CONFIANZA EN LA PALABRA

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 Las democracias contemporáneas atraviesan una paradoja inquietante: la mentira política ya no es una sombra que se desliza en secreto, sino una evidencia expuesta ante la luz pública. Jacques Derrida advirtió en su semiótica de la deconstrucción que “la mentira moderna no se basa en lo oculto”, sino en aquello que todos vemos y aceptamos sin pestañear. La falsedad ya no necesita máscaras; hoy prospera en lo explícito, en lo dicho mil veces, en lo repetido hasta desgastar cualquier resistencia crítica. Esa mentira que desgasta nunca se define solo por su falta de verdad, sino por la intencionalidad que la sostiene. Y, sobre todo, por el daño que produce. No es un juego retórico, no es un baile de palabras ambiguas: es un acto que incide en la vida común, en la legislación, en la economía familiar, en el clima de convivencia. La mentira política es eficaz cuando sabe detectar el punto vulnerable de una sociedad cansada, polarizada o temerosa. En nuestro país, la confrontación políti...

LA CARGA DE LO HUMANO

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  Explica Byung-Chul Han —nuestro reciente Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades— que “los inmigrantes y los refugiados tienen más probabilidades de ser percibidos como cargas que como amenazas”. En esa frase se encierra una verdad incómoda: no vivimos una crisis de identidad colectiva, sino una crisis de mirada. Lo que Han advierte no es una novedad moral, sino el síntoma de un tiempo que ha perdido la capacidad de pensar despacio. El discurso dominante —en los medios, en las redes, en las conversaciones rápidas del día a día— no invita a comprender, sino a clasificar. Se trata de etiquetar antes que empatizar, de señalar antes que convivir. Y así, entre etiquetas, los “otros” se convierten en una categoría abstracta, sin rostro ni historia. La paradoja es que en una sociedad hiperconectada, donde circula más información que nunca, nuestra comprensión, se ha vuelto más superficial. Han lo llama la infoesfera, ese espacio donde la información no ilumina, sino qu...

LA CONFIANZA EN LA PALABRA

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 Las democracias contemporáneas atraviesan una paradoja inquietante: la mentira política ya no es una sombra que se desliza en secreto, sino una evidencia expuesta ante la luz pública. Jacques Derrida advirtió en su semiótica de la deconstrucción que “la mentira moderna no se basa en lo oculto”, sino en aquello que todos vemos y aceptamos sin pestañear. La falsedad ya no necesita máscaras; hoy prospera en lo explícito, en lo dicho mil veces, en lo repetido hasta desgastar cualquier resistencia crítica. Esa mentira que desgasta nunca se define solo por su falta de verdad, sino por la intencionalidad que la sostiene. Y, sobre todo, por el daño que produce. No es un juego retórico, no es un baile de palabras ambiguas: es un acto que incide en la vida común, en la legislación, en la economía familiar, en el clima de convivencia. La mentira política es eficaz cuando sabe detectar el punto vulnerable de una sociedad cansada, polarizada o temerosa. En nuestro país, la confrontación políti...

LA COARTADA DE LA RECONSTRUCCIÓN

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  Decía la filósofa y querida apátrida Hannah Arendt que “reconstruir no es volver al punto de partida, sino crear un lugar nuevo donde pueda habitar la esperanza”. Una sencilla forma de entender la reconstrucción como un acto político de natalidad, de comienzo y, desde luego, de perspectiva. Es difícil analizar desde esta confianza la realidad que nos rebate el optimismo y la fe en una sociedad que, a veces, corrompe demasiados valores en los que seguir creyendo. Mucho más cuando la estrategia del político mediocre espabila en repeticiones incesantes de su propia reconstrucción. Más allá de los agoreros de siempre, debilitar el sentido de la justicia, la veracidad y la búsqueda de los hechos que alimenten el argumentario humanista nos dejan desesperadamente en una lucha feroz por el relato. Y aquí llegan los mejores vendedores de situaciones, creencias y objetivos que desmerecen en exceso la realidad para seguir rotando en esta noria donde la vanidad de unos cuantos se ha visto cr...

LA RETÓRICA DE LA CULPA

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«La esperanza es el único bien común a todos. Los que todo lo han perdido la poseen aún». Esta advertencia de Tales de Mileto sigue siendo incómodamente actual. Incluso cuando el debate público se diluye entre excusas, ruido y relatos interesados, la esperanza persiste como último recurso para recuperar algo esencial: la responsabilidad. Reconozcamos que hemos asumido con cierta dejadez ese impropio victimismo de los seres sin alma. Esa actitud que nos desalienta de la enseñanza crítica sobre nosotros mismos para así dejar de asumir nuestra particular responsabilidad personal sobre todo lo que nos rodea. Seguimos picando piedra en ese exhibicionismo diario en el que, bajo el envoltorio de las relaciones socio-digitales, dejamos nuestra huella cual nuevos eruditos de la filosofía vital. Y de esta forma tan descompensada continuamos haciendo el caldo gordo a una justificación infinita que siempre acaba lanzando la responsabilidad al contrario. Nada de esto es nuevo. Concepción Arenal l...